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Sucede en el fútbol, sucede en la vida

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Fernando trabajó a lado de Maradona en el mundial Sudáfrica 2010. (Foto: AFA)

Crónica: Saúl Quiroz

Fecha: 28 de abril del 2018

Sucede en la vida, sucede en el fútbol. “Hay personas con las que te relacionas mejor, debe haber alguna razón cómica, estamos hechos de este tipo de elementos”, argumenta Fernando Signorini mientras muestra una sonrisa luego de haber botado el humo de su cigarro por tercera vez desde que empezamos a charlar, o desde que empezó la clase vida-fútbol. Respira hondo antes de cada respuesta, imagino que va pensando cómo dar una lección de fútbol con ejemplos de vida cotidiana. Así es, señores, algunos jugadores tienen más empatía con algunos técnicos que con otros, así muestran peores o mejores versiones jugando al fútbol. Y, así es, tenemos mejor relación con algunas personas que con otras, la empatía nos muestra natural, nuestra mejor versión.

“¿Algo para tomar?”, le preguntó su asistente. “Un café”, dijo Fernando. El café nunca llegó, pero la charla siguió por buen rumbo. “Ganar es importante, para eso se compite, pero la manera de lograrlo mucho más. El que hace trampa en el fútbol, hace trampa en la vida y la trampa es una porquería, en el fútbol y en la vida”, enfatizó Fernando, con la frente arrugada, no por la edad, sino por la bronca que sentía al saber que eso pasa con continuidad. De fondo escuchaba susurros, habían chicos de mi edad que también querían entrevistarlo, no sé si hablaban de nuestra entrevista o de alguna noticia deportiva. Eso sí, no hicieron trampa, esperaron con calma y ansías su turno, imagino yo. El fútbol me enseñó a ser justo, al menos a intentarlo, mientras que a otros le sucede al revés. Seámoslo siempre.

Empezó a vibrar su teléfono, Pedro Troglio decía en la pantalla, esperaba que conteste, tal vez podría confirmar la noticia que todos queríamos saber. En esos días se hablaba de que Troglio iría a dirigir al fútbol argentino (a los días se confirmó). Vibró cuatro veces continúas y la pantalla se apagó. “El fútbol es un fantástico agente educativo, pero puede ser formador o deformador”, siguió Fernando, hasta ese momento de la charla le creía hasta que Maradona volvería a jugar fútbol profesional, solo si él lo decía. El fútbol es un buen medio para educar, no el correcto, pero sí tiene los factores necesarios para lograr una educación envidiable. En un equipo de fútbol encontramos responsabilidad, lealtad, amistad, confianza, honestidad, perseverancia y respeto por encima de todo, hacía tus compañeros y contigo mismo. No se ilusionen, Maradona no volverá a jugar, pero seguro que yo, él y todo el mundo asociado al fútbol quisiera verlo otra vez.

Seis y veinticinco de la noche, sentados frente a frente, separados por una mesa de madera; encima de ella, un cenicero, encima de nosotros, una sombrilla, a mi derecha unas puertas de vidrio deslizantes. Piernas completamente cruzadas, como se sienta mi abuelo, la derecha por encima de la izquierda, Iba oscureciendo e ingresaron a nuestro espacio para encender las luces, él no se distrajo, yo sí. Cuando regresé a la conversación dijo: “Siendo lo que en realidad tiene que ser, una fantástica excusa para ser feliz”. Hablábamos de fútbol, rápidamente llegué a la conclusión que la excusa era el fútbol, pero la excusa puede ser cualquier estupidez que a uno lo haga feliz, puede ser una persona, puede ser un lugar, puede ser un momento del día, puede ser el perro que te recibe con la lengua afuera saltando sin cansancio alguno cuando llegas a casa, puede ser un buen plato de ceviche, peruano por cierto, puede ser un buen sorbo de pisco sour, peruano también. Puede ser, incluso, cualquier cosa, solo convierte esa excusa en tu felicidad.

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Fernando corrió a abrazar a Maradona tras ganarle a Alemania en la final de México 86.

Entre sonrisas explicaba que hay muchos bailes que le gustan, pero por encima de todo le gusta bailar cuando ve que los demás son felices haciéndolo, la felicidad de ver a los demás bailando le provoca moverse también, eso sí, bueno en el baile no es. “Si bailan la marinera, creo que le van a dar dolor de cabeza a cualquier rival”, afirmó Fernando, hablando de lo que podría hacer Perú en el mundial. La marinera, señores, nombre que adoptó gracias a Abelardo Gamarra, ‘El tunante’, personaje que en 1978 decidió llamar así a esta danza en honor a la Marina de Guerra del Perú. Y vaya que es un baile perfecto para comparar el juego de Perú, baile en parejas como las paredes que realizan Cueva y Farfán. Pícaro y coqueto, como el juego Carrillo. Elegante, como Rodríguez al quitar el balón. Amoroso, como el poliamor entre Guerrero, Perú y el hincha peruano.

Tomé el último sorbo de aquel vaso de agua que me sirvieron al inicio de la entrevista, él apagó uno de sus últimos cigarros, y de pronto hizo referencia a un escritor francés. “Camus decía que todo lo que había aprendido acerca de la honestidad, solidaridad y amistad, lo había hecho a través del fútbol”. Lo que le debo al fútbol, titula Albert Camus en uno de sus muchos textos, el texto habla de su experiencia como futbolista en algún momento de su corta vida (falleció a los 47 años). Habiendo ganado el Premio Nobel de Literatura, comentó que: si volvería a nacer y si tendría que elegir entre la literatura y el fútbol, elegiría el fútbol. “Después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, dice Camus antes de cerrar uno de los más gloriosos textos de fútbol que he podido leer. Por cierto, yo también elegiría el fútbol.

Si el tiempo me lo permitía, me hubiera quedado muchas horas más hablando con él, dejó algunas cuantas frases más, inevitable no ponerlas: “Poner el fútbol por delante es totalmente estúpido, cuando por detrás la sociedad sigue padeciendo por las decisiones de los políticos”. “El futbolista debe aprovechar su influencia para que nos ayuden a construir una sociedad mejor a través de sus mensajes. Son capaces de crear modelos sociales”. “Me tocó perder, vi el vestuario de argentina en el Mundial 2010 y era decepcionante, me llevó a pensar que: si el fútbol servía para eso, entonces no servía para nada. Al final, es un partido de fútbol. Ya nos tocará perder cosas mucho más importantes en la vida”. La charla tuvo que concluir, hablamos de la sociedad peruana, de lo mal que se llevaba con la tecnología o los “aparatitos estos” como le llamaba él a los celulares. Una foto para el recuerdo, un apretón de manos y un “gracias por tu tiempo, Fernando”, “Gracias a vos”, respondió.

Pdt: Gracias Hernán Gómez Pretto, por permitir la entrevista. Gracias Fernando, por tu tiempo y amabilidad.

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